Nos fortalecen

Gabriella Trigueros

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Esta columna es un llamado a la ciudadanía, esa misma que busca mejorar el país, llevando a políticos dignos y capaces a la función pública, denunciando a corruptos y a todos aquellos que están en continua búsqueda de mejorar las instituciones del Estado sin temor a ser silenciados. No tengamos miedo de participar en política, no tengamos miedo de denunciar, de insistir y “poner el dedo” en la llaga de lo que no está correcto. A nuestros detractores, el mensaje para ellos es simple: ¡No nos van a asustar! Estos son los mismos de siempre, disfrazados de falsos redentores y vendedores de cortinas de humo que jamás han jugado limpio. A todos aquellos que nos atacan por elevar nuestras voces y exigir lo correcto; no nos asustarán, ni nos callarán por medio de sus inventos para desviar la atención de la verdad. ¡Nosotros no vamos a caer en su red de mentiras y desinformación! Sabemos que las intenciones de llenar la conversación de más odio, insultos y resentimiento es porque a los que hacen de la política su circo, les frustra que cada día, más ciudadanos se suman a exigir ver de la política un espacio sensato y limpio. Y no importa cuánto tiempo tarde, cuantos insultos tengamos que recibir, cuantas mentiras inventen, no debemos parar, es nuestra responsabilidad como ciudadanos.

El pasado martes 7, dos integrantes de Nuestro Tiempo, Aída Betancourt y Héctor Silva Hernández, presentaron ante el Tribunal de Ética Gubernamental una denuncia por las contrataciones que el diputado Gallegos ha realizado de sus parientes en la Asamblea Legislativa. Como era de esperarse, esta acción ciudadana de exigencia a la verdad, al igual que la audiencia pública para conocer al fin #QuiénPagóElViajeDeOsiris; levantó a esos, los mismos de siempre, con las mismas acciones de siempre: atacando, insultando, y desprestigiando con discursos vacíos y noticias falsas. No esperábamos menos de ellos, es a lo que están acostumbrados. Basta ver quiénes son los que insultan y tiran veneno, para darse cuenta de que pierden toda credibilidad. Pero lo que ellos no logran entender, es que no nos van a intimidar, por más show político que levanten, por más humo que nos tiren. Sus ataques nos fortalecen y nos dan la razón: debemos llevar a ciudadanos decentes a la palestra pública. Solo con muchos más ciudadanos honestos y con ansias de cambiar y dignificar la política de nuestro país, elevaremos aún más nuestro mensaje lleno de decencia y tendremos cambios significativos que se traduzcan en acciones concretas y de bien para los ciudadanos.

Nos quieren hacer caer en el miedo, en la angustia; nos quieren hacer dudar de si en realidad vale la pena involucrarse en política, pero lo único que han logrado es convencernos aún más y confirmarnos la importancia de que personas correctas, honestas, integras y preparadas se involucren y así podamos hacer de nuestro país un mejor lugar, de oportunidades y de pleno desarrollo para poder cumplir nuestras metas y sueños. Que la lucha contra la corrupción nos una y pase de solo ser un discurso a ser una acción. Que la lucha contra la corrupción no sea solo de unos cuantos pocos, sino de la ciudadanía. Que la lucha contra la corrupción no sea solo hacia los que nos conviene, sino que la apliquemos para todos los salvadoreños. Que la lucha contra la corrupción unifique, a pesar de que pensemos diferente en otros temas. Este 2020 hagamos de esta lucha una lucha real y ciudadana. Levantemos nuestra voz con más fuerza, apoyémonos y digamos a los mismos de siempre con sus mismas acciones, y aquellos que se venden como nuevos y que al parecer han adoptado la misma forma de hacer política: YA BASTA, no nos engañan.

Los invito que, cada uno, desde nuestra trinchera, nosotros como Nuestro Tiempo, ustedes que pertenecen a movimientos sociales, ustedes que pertenecen a otros partidos políticos, gobierno, empresa privada, organizaciones comunitarias, nos unamos a elevar nuestra voz en contra de la corrupción y hacerlo de forma responsable, fortaleciendo nuestras instituciones y exigiendo que se cumpla la ley. ¡No tengamos miedo a hacer lo correcto! Es nuestro derecho y nuestra responsabilidad, exigir la verdad.